No quiero escucharlo, no quiero leerlo, no quiero pensarlo… pero el runrún está ahí cada vez más fuerte. Se dice que esta va a ser tu última temporada en el Atleti, que en el próximo verano pondrás rumbo a Estados Unidos con tu preciosa familia… y me cuesta aceptarlo.
Sabía que este momento tendría que llegar, que los años pasan para todos, pero es que a veces me parece que jugadores como tú deberían ser eternos. Cuando algunos critican que Simeone te siga sacando desde el inicio a pesar de no estar en tu mejor momento, yo les respondo que haces más tú andando, que muchos matándose a correr, porque la clase, el talento y la genialidad no se aprenden. Se tienen o no se tienen… y a ti te sobra de los tres.
No creo que el Atleti vuelva a tener un jugador como tú en muchos años. Un auténtico crack mundial que al mismo tiempo es capaz de bajar a las trincheras a batirse el cobre como el más humilde de los soldados… y eso, no nos engañemos, es obra del Cholo. A él le debes, y tú lo sabes, el jugador que has llegado a ser.
Me rompiste el corazón cuando nos dejaste plantados yéndote al Barcelona, en un momento en que eras nuestro ídolo indiscutible. Te equivocaste y bien que lo pagaste. Ironías del destino, te fuiste buscando títulos y justo, cuando no estabas, el Atleti fue campeón de Liga. La vida tiene estas cosas…
Pero supiste rectificar y te diste cuenta que tu sitio estaba en el Atleti, en donde te habías hecho grande. Volviste y con trabajo y humildad recuperaste el cariño de una afición que, cual novia traicionada, no creía poder perdonarte.
La realidad es que te queremos Antoine y no tenemos más remedio que reconocer que te has ganado el derecho a decidir tu futuro. Le has dado muchísimo a este club convirtiéndote en el máximo goleador de su historia y en una auténtica leyenda. Y la gran pena que tengo es que no te puedas ir con una corona europea. Como ya has podido comprobar en numerosas ocasiones, las cosas no son fáciles para este club que cada año tiene que pelear por todo contra dos gigantes.
Ayyy Antoine, que vamos a hacer sin tu sonrisa contagiosa, sin tus gansadas y esa alegría que transmites. Y sobre todo… que vamos a hacer sin tu talento y tu carisma.
No sé… todavía me queda la esperanza de que decidas continuar un año más y cumplir tu contrato. Pero si no fuera así, solo puedo decirte una cosa: GRACIAS MI PRINCIPE. Tengo el convencimiento de que te llevas en tu corazón el veneno del Atleti… y contra eso no hay antídoto.

Deja un comentario