Se acaba la temporada… una más. Y no será una que queramos recordar especialmente. Muchos, por Navidad, pronosticaban que el Atleti,al final, iba a estar luchando poco menos que por la permanencia y que Simeone, cuando la Liga acabase iba a ser ya historia pasada del club, tras el batacazo de Champions…Pues nada más lejos de la realidad.
Cierto es que la primera vuelta del equipo fue bastante desastrosa, eliminación europea incluida. De hecho, el daño económico que ha supuesto caer en la fase de grupos y no jugar siquiera la Europa League, lo va a pagar el equipo a la hora de las renovaciones y los fichajes. Por si esto no fuera suficiente, nuestra supuesta “estrella”, el fichaje más caro de nuestra historia, salió tarifando con destino a Londres, en una cesión que ha resultado ser de ida y vuelta.
En definitiva, los hechos no presagiaban nada bueno para el Atlético de Madrid. Los agoreros y los enterradores del Cholo ( llevan con la pala y el ataúd preparados desde hace 10 años) se frotaban las manos ansiosos, viendo que su anhelado deseo parecía que iba a cumplirse por fin. Pero, ayyy señores… estamos hablando del Atleti y del Cholo Simeone, y ya sabemos que esa combinación es explosiva para lo bueno y para lo malo.
A la vuelta del Mundial, el equipo fue otro y empezó a cosechar buenos resultados y a jugar buen fútbol. Liderado el equipo por un Griezmann colosal, ya libre de las limitaciones que impuso su contrato en la primera vuelta, el Atleti comenzó a ganar, y a ganar, y a ganar… y los anticholista a sufrir, y a sufrir , y a sufrir. Otra vez lo había hecho el Cholo… otra vez había conseguido reinventar al equipo y devolverle ese gen competitivo que caracteriza todo lo que toca Simeone. Durante muchas jornadas el Atleti ha sido el equipo que más puntos había conseguido en Europa , durante la segunda vuelta, incluso más que el City de Guardiola, alias el Pep Meacolonias, Todo esto nos llevado a estar jugando al tenis con el vecino rico, por la segunda plaza, posición que sería nuestra si no fuera por partidos como el de Elche, en que el Atleti decidió hacer de sí mismo, recordándonos esa capacidad autodestructiva que tiene a veces.
Y aquí estamos, en la última jornada de Liga en la que jugamos en Villarreal para cerrar esta temporada 22/23. Curiosamente, llegamos a este partido casi sin céntrales, después de que Giménez haya sido intervenido en su rodilla y de que Hermoso haya sido padre. Lo que tenga que ser, será, pero para el Atleti está todo el pescado vendido al tener asegurado su puesto en Champions… únicamente nos queda el poder quitarle a madrid su segunda plaza si pincha con el Bilbao, cosa que veo poco probable (si no pueden solos, ya les ayudarán…).
Que nadie se confunda, con toda esta perorata no quiero dar a entender que el balance de esta temporada sea positivo. Cuando acostumbras a alguien al jamón ibérico, luego el serrano no le gusta y este símil charcutero me vale para explicar como se siente la afición del Atleti. Aunque sí es cierto que la buena segunda vuelta ha paliado algo la decepción que sentíamos todos. Y es que, señores… el Atleti, al menos mientras esté Simeone, siempre vuelve.
En agosto, más.

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