SE CONSUMÓ EL PERDÓN

Ya está, el Metropolitano se rindió a sus pies… sin reservas, sin resquemores y sin rencor. Ya no queda nadie que no haya perdonado a Antoine Griezmann, otrora Principe y, en la actualidad, Rey indiscutible del Atlético de Madrid.

Ha costado y mucho. Cuando Antoine se marchó al Barça hizo mucho daño a una afición colchonera de la que era ídolo y que le adoraba. Fue una decisión por la que el propio Antoine ha tenido que pagar un precio muy alto. En primer lugar por que su paso por el Barcelona no fue, ni mucho menos como él esperaba y lo pasó muy mal y, en segundo lugar porque, tras su vuelta al Atléti, le ha costado sangre, sudor y làgrimas recuperar el favor de la despechada afición del Atleti.

Él siempre dice que necesita estar feliz para rendir en el terreno de juego… y en Barcelona no era feliz. Al poco de llegar ya se estaba arrepintiéndome de haberse marchado del Atleti. Su ilusión por jugar junto a Messi pronto se topó con el, digamos, poco efusivo carácter del argentino…. Cuando se planteó su salida del Barça, el francés lo tuvo claro: sólo saldría del club del Camp Nou para volver al Atlético de Madrid, aunque eso supusiera tener que reducirse el sueldo notablemente.Y así fue, tras una cesión con unas condiciones un poco estrambóticas, finalmente el Atleti volvió a comprar a su principito por petición expresa del Cholo Simeone, con el que le une una relación personal además de profesional.

No ha sido fácil. Durante más de un año, Antoine ha tenido que escuchar pitos de su afición cada vez que sonaba su nombre por megafonía o cuando tocaba el balón. Pero su impresionante trabajo, su esfuerzo, su humildad y su alegría contagiosa han obrado el milagro. Esta vez no ha habido declaraciones sensacionalistas, ni documentales ni salidas de tono… solo trabajo y la demostración constante de que siente que esta es su casa y está donde quiere estar. Aquí es feliz y lo demuestra brillando, como nunca, en el terreno de juego hasta convertirse en el mejor jugador de la Liga ( 15goles y 14 asistencias), con permiso de San Vinicius, que personalmente pienso no le llega ni a la suela del zapato, de momento.

Poco a poco los pitos se han ido tornando en aplausos y en ovaciones… pero el Metropolitano no le terminaba de cantar. Y el domingo pasado se obró el milagro. Antoine, que acostumbra a dar la vuelta al ruedo al terminar cada partido en casa, gane o pierda, dando las gracias; este domingo decidió hacerlo acompañado de sus 3 preciosos churumbeles: Mía, Amaro y Alba… y el Metropolitano se vino abajo… y le volvió a cantar. Y para completar la apoteosis, el francés dejó a sus pequeños en el césped y al pasar ante el Frente saltó a la grada cogió el micro y se puso a cantar con ellos… comunión total y perdón absoluto ya sin reserva alguna. Bienvenido a tu casa… Antoine Griezmaaaaaaaan lolololololololo, lolololololololo, lolololololololoooooo.

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