Es el pan nuestro de cada día con el Atlético. Muchas veces mis amigos me miran como si estuviera loca cuando, viendo un partido del Atléti, vamos ganando 3-0 y yo sigo de los nervios… “ pero si vais 3-0…” no lo entienden, pero es que una ya ha visto mucho a lo largo de tantos años, y no se se fia. Son las cosas del Atléti…
Pues ayer estuvo a punto de volver a pasar cuando, después de ir ganando 0-3, los de Pucela se pusieron en un amenazante 2-3… menos mal que la sangre no llegó al río y, al final, el partido acabó con un holgado 2-5 en el marcador.
Esta es una característica intrínseca al Atleti… lo imprevisible que es. Nunca sabes que Atléti te vas a encontrar, si el que es capaz de lo mejor y te sube a las nubes, o por el contrario, el que es capaz de lo peor y te baja a los infiernos. Así es la vida de un seguidor colchonero… un carrusel de emociones. En el abono debería haber un descuento para tila y Valium e incluir el derecho a una visita al cardiólogo cada 6 meses por lo menos, porque seguir al Atléti es un desgaste que te deja huella. Ya lo decía uno de los maravillosos anuncios de Sra. Rushmore… “el Atléti me mata y me da la vida…”

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