Hace ya 10 años que este es el estado que figura en el whatsap de mi móvil… “yo, lo que diga el Cholo…”, porque sí, porque le adoro y porque le admiro… y porque es lo más grande y lo mejor que le ha pasado a mi Atléti en toda su historia. Llegó, hace más de 11 años, para acabar con una travesía por el desierto que ya duraba 15 años, con descenso a Segunda incluido, y con 14 años de derrotas frente al eterno rival. Cogió un equipo por el que nadie daba un duro y lo transformó de arriba abajo. Nos devolvió la fe y la ilusión, y el respeto por nosotros mismos. Hizo realidad su frase de “sí se cree y se trabaja, se puede” a base de convertirla en un mantra… en definitiva, como siempre dice Rubén Uría, cogió un muerto y nos devolvió un campeón. El nombre del Atlético de Madrid volvió a causar temor en Europa… nadie quería que le tocase el Atléti. Rozamos la gloria de la Orejona por dos veces, pero por las injusticias que todos conocemos, no pudo ser. Y dolió, dolió mucho hasta el punto de hacer tambalearse esta historia de amor que viven el Atleti y el Cholo, pero afortunadamente las aguas volvieron a su cauce. Y ahí sigue, espero sinceramente que por mucho tiempo. Porque no creo que haya otro mejor que él para este equipo, porque lo entiende, porque lo siente y porque lo ama… y porque nuestros rivales llevan años deseando que se vaya y esa es la mejor señal de que debe continuar.
Ayer este hombre, Diego Pablo Simeone, cumplió 53 años y yo quiero felicitarle y pedirle que no nos deje y que su deseo, al soplar las 53 velas, sea continuar en su casa que no es otra que el Atlético de Madrid.
ÓLE, ÓLE, ÓLE CHOLO SIMEONE

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